miércoles, 4 de marzo de 2015

De aquella primera vez que amé.

La primera vez que me enamore aun la recuerdo como si hubiera sido ayer, digo ayer por que ayer la pase tan mal como cuando por primera vez me enamore, recuerdo que era alto de ojos oscuros tés blanca y un gran sentido del humor.

Sin embargo esa primera vez que me enamore lo hice sin medida sin tener límites, dibujando afuera de la línea, pintando el cielo de verde y el suelo de azul, sin estructura, sin organigramas, sin suegras cuñadas y dramas, sin aprobaciones, sin distinciones y sin edades.

Me enamore a escondidas y lo mostré a gritos, lo besaba en la oscuridad y tomaba su mano al cruzar la calle, recorría con mis labios su cuerpo porque aprendí de como él lo hacía conmigo.

Lo esperaba en las noches y lo despedía en las mañanas, fue un amor de conversaciones cortas pero de besos largos, de desapariciones los fines de semana, y de castigos interminables, si, así fue mi primer amor.

Durante el periodo de mi desamor le repetía a mis amigas que no había sido nada, que no había importado y que en realidad no le había querido tanto, que las ojeras que tenía no eran porque pasaba en vela miles de noche pensando en que seguramente estaría acompañado de otra persona, lo cual tiempo después comprobé, les repetí mil veces que mi cara de mapache se debía a tanto café tomado en el día, sé que no me creían pero tampoco se atrevían a presionar.

Le llame y le colgué mil veces, me dominaba la inseguridad de la pubertad, no le conté a nadie de aquellos encuentros casuales que luego tuvimos donde al finalizar solo podía susurrar sin eco que le extrañaba y que realmente no sabía cómo iba a vivir sin él. Destroce centenares de canciones repitiéndolas mil veces y tal vez me bebí una cantina completa, porque así soy yo encantadoramente obsesiva.

Tuve cientos de primeras citas pero ninguna me hacia reír como el, por lo que regresaba a su lado cada vez que me llamaba y sin protestar solo esperando que su lengua inundara mi garganta para que no dejara salir palabras que quería gritarle cada vez que le veía.


Si, así fue mi primer amor, con el paso del tiempo se fue consumiendo, la pubertad se fue acabando, y las hormonas se volvieron más controlables, mis pechos crecieron al igual que mis ganas de explorar nuevas gargantas, y aquella desilusión se fue convirtiendo en un recuerdo, aun cuando lo veo siento sus labios como cuando nos dimos el primer beso, y sus  manos dibujando olas en mi cintura.

Así como llegó se fue, de manera desbocada y sin ruegos que sirvieran, se llevó cien mil lágrimas porque las conté todas, se llevó mi infancia a pesar que no la necesitaba, se llevó como diez mil lunas las mismas que me enseñó a ver, pero sin duda lo que empaco en su valija fue ese título de mi primer amor.

miércoles, 18 de febrero de 2015

No se explicar

No sé si te quise menos, o simplemente no te supe querer.

No puedo decir que no amaba estar contigo, porque entre todas las cosas del mundo siempre elegía estar a tu lado.

No sé si me quisiste más, o en una proporción en que yo no puedo hacerlo, tengo problemas con los tamaños, con las imposiciones, y definitivamente con cuanto puedo querer, no es que frene los sentimientos es que en un punto no pude dar más, el aroma de tu cuerpo empezó a ser igual, tus ojos almendrados tenían el mismo brillo, tus labios estaban cuarteados de tantos besos, y tu lengua dibujaba los mismos paisajes en mi garganta, no digo que no me gustara eso, solo que aun creo, es difícil explicar.

Sé que cada día te recitaba al amanecer que te amaba más que el día anterior, y te llenaba la frente de besos, lamento que tuviera que mentirte, no me enseñaron a amar, apenas lo estaba experimentando contigo, aun creo que te sigo queriendo, pero no puedo competir con el amor con el que sueñas, no puedo darte más de mi cada día porque creo que al final te lo di todo y lamento realmente que no sea suficiente.

Lamento no hacer tantas locuras de amor como las que tanto quisieras, no creo estar tan loca para hacerlas, o tal vez, si estoy muy loca por no hacerlas ante alguien como tú.

Quería ser tus alas si algún día caías, pero es que en realidad no se volar, sé que te dije que sería tu luz en la oscuridad y de verdad lamento haber exagerado sobre mis poderes, no brillo en la oscuridad, me resfrió bajo la lluvia, no tengo visión de rayos x, y que mal que te dije q era invencible cuando realmente soy más vencible que cualquiera.

Sé que te repetí mil veces que no habría otra como yo y de verdad lamento admitir que hay mejores, perdón porque esperaras que saliera de ese libro que tanto te gusta pero salí de un vientre normal, lamento no ser lo que esperas, lamento ser tan mortal.


Aun así, por favor disculpa que no te pueda amar más.

lunes, 9 de febrero de 2015

“Yo a vos te quise”



Yo a vos te quise, me lo he repetido hoy 34 veces, siempre he sido así, así de exacta, así de puntual, así de literal, así de exagerada, pero la verdad es que yo a vos te quise.

Cuando pasaste por el corredor y vislumbraste una mirada temerosa y recatada, yo a vos te quise Cuando me mostraste tu platinada sonrisa y ese par de hoyuelos en tus mejillas, yo a vos te quise. Cuando me hablaste por primera vez y evite tu mirada, yo a vos te quise.
Cuando te sentaste en la parte de atrás y no podía dejar de mirarte sobre mi hombro, yo a vos te quise.

No sé porque hoy llegas a mi mente, quizá porque vi a una pareja pasar y quise agarrarte con mi mano, y descubrí que ya no estabas, que te habías marchado y no habías tenido la delicadeza de avisarme, que tal vez giraste en una esquina y te perdiste en el camino, que caminaba sola y no me daba cuenta.

Cuando me dirigiste una primera mirada y deje caer mis miedos y te respondí con una sonrisa, yo a vos te quise.
Cuando me quitaste ese rebelde mechón de cabello que no te permitía besarme, yo a vos te quise.
Cuando dibujaba con mis dedos tus cejas, bajaba por tu nariz y finalizaba en tu boca, yo a vos te quise.

Juego con las rocas y tropiezo tranquila sobre el camino, ya no me levantas pero descubrí que soy autosuficiente. Otros han tratado de acompañarme pero el camino les ha parecido muy largo, tal vez estos kilómetros debía hacerlos sola. Aun te pienso pero más en lo que pudo ser, más en lo que espere.

Durante miles de noches he besado muchos labios, lo he hecho esperando que alguno borre los tuyos, en que cada vez que cierre los ojos no sean esos hoyuelos los que lleguen a mi mente.


Sé que hoy ya no estas, y aunque crea en el destino, sé que este ya no te traerá, solo quiero recordarte que durante cada luna, en cada noche de tormentas, y en cada mañana soleada, yo a vos te quise, si, te quise…. Si, pasado.

domingo, 8 de febrero de 2015

Más común, más cualquiera, más mortal.

Me hablas cuando no tengo palabras, cuando aquel diccionario se queda corto, sin vocablos, sin verbos, sin hojas, cuando me faltan ideas para pensar que decirte, cuando me falta imaginación para pensar que contarte, cuando me falta tacto para poder susurrarte,  no sé si serás o eres esa persona que esperaba cuando estaba sola, cuando le pedía a la vida que me diera un compañero, un alguien que recorriera conmigo este camino que algunos llamaron “vida”, cuando pedía a alguien que riera de mis ocurrencias,  cuando pedí  que un par de ojos adicionales a los míos me ayudaran a saber a dónde voy, que eliminaran dudas, inseguridades.

Te anhele, te imagine, no sabía si tus ojos serian azules como como aquel imagen del mar que me absorbió durante horas mientras pensaba que era esplendido, no sabía si tu cabello seria rubio como aquellas novelas rosas las cuales mi familia me obligo a ver, o tal vez solo serias tan osado como aquella cantidad de libros que leí, no sabía si querrías cambiar de mi esa imprudencia o solamente querrías reír con ella, no sabía si tu cabello seria oscuro como mi humor en las tardes de invierno cuando no quiero trabajar y miro la ventana pensando que solamente quiero vivir … te pedi rubio, oscuro , canela, rosado, no me importaba que fueras albino , tan solo te pedí porque mi vida y mis decisiones asi lo hicieron, te anhelaron, porque estaba preparada para conocerte, pero sobre todo, para reconocerte, para saber que eras esa persona que pensaría en mi cada mañana, que me esperaría cada noche.

En el fondo te esperaba más común, más cualquiera, más mortal. Pero hoy te conozco, y en el fondo le doy gracias a mi  soledad porque me permitió cruzarte en mi línea de destino, me dio tu risa, me dio tus miles de te quieros ….. Te quiero como aquel ultimo cariño q uno espera tener.

viernes, 10 de octubre de 2014

Y si solo ya fue?

Tal vez lo único que nos hace falta es tener ese valor para aceptar que todo ya fue, que no será mas y que hasta aquí llegamos,  que un par de besos en las noches no suavizaran las soledad que estamos sintiendo, que dejamos de querernos y empezamos acompañarnos, que dejamos de soñarnos para simplemente dormir, que dejamos que el amor se enfriara y ya no podemos recuperarlo, que aquel deseo que una vez sentimos se limitó a los jueves en las noches, si ambos no estamos cansados, que deje de leerte en la oscuridad y ahora prefiero la TV.

Tal vez solo nos falta valor para aceptar que ya fue, que no habrá y que no estamos teniendo, que el brillo se acabó y alguien se llevó la emoción, que dejamos de planear y nos sentamos a esperar, que cada palabra dicha ha perdido su sentido, los besos se volvieron rutinarios y los abrazos incómodos, que a la habitación le sobra aire pero le falta oxígeno.

Tal vez solo nos falta valor para aceptar que ya fue, que balbuceas “te quieros” que ya dejo de oírlos, que ya no me cubro con tu cuerpo y prefiero un par de cobijas, que ya no dormimos desnudos sino cubiertos, que ya no siento tu aroma tan solo respiro, que tus ojos ya no brillan ahora son pardos, que me besas la frente para no tocar mis labios, que al rozar los cuerpos no se eriza la piel.

Tal vez solo nos falta valor para aceptar que ya fue, que aunque te espere en las noches no llegas ni a la madrugada, que ya no te desvelas por mi sino q aumento tu agotamiento, que tu voz ya no es cálida porque ya ni la escucho, que el saludo matutino se ha vuelto comercial, que dejamos de gustarnos y empezamos a acostumbrarnos, que me muero por ti pero tú no por mí.


Tal vez solo nos falta valor para aceptar que ya fue.          

domingo, 18 de mayo de 2014

Y YO AQUÍ, AUN ESPERANDOTE

En mi mente siempre he creído que cuando una persona es para ti no existirá nada que pueda evitarlo, en algún momento del tiempo, de tu tiempo o de su tiempo aparecerá, no importa si es un lunes, un martes o un afortunado sábado en aquella cantina oscura con olor a alcohol y despecho, o si te rescata del aburrimiento durante la parada de aquel autobús, no importa si es verano primavera o aparece a esos inicios de invierno cuando tu cuerpo y tu rostro está enterrado entre montañas de prendas, tal vez solo aparezca una tarde de verano y roces sus manos al cruzar la calle, o simplemente resbales sobre el en cualquier punto del planeta, tal vez solo crucen miradas en aquella encerrada oficina, o bailen juntos en el centro de aquella discoteca, no importa las circunstancias, aparecerá.
También he mentido a todos los que me conocen fingiendo ser paciente, me he comportado, he respirado sonreído y mantenido esa sonrisa, pero la verdad es que cuando hay algo que anhelo fuertemente no soy paciente, la paciencia poco me importa así como aquellas frases pretenciosas de millones de personas tratando de enseñarme sobre ser paciente, se fingirla mas no se sentirla, en un punto como ahora en donde te quiero rosando mis manos al cruzar la calle o cruzando en tu mirada al amanecer para quitar tu cobija y aferrarme a ti, lo siento no se ser paciente, en este momento donde quiero sentarme y atragantarme de helado con alguien que masajee mi espalda pretenden que sea paciente? Y más aún que entienda que en algún punto del planeta esta ese alguien que me despertara con un beso en la frente o se enfadara porque me fumo un cigarrillo en las noches de frio o de estrés o de ira o de frustración, que me pedirá que baje de mi cama a mi gata o compartiremos ese espacio con ella y con alguien más, lo siento no se ser paciente, quien fue el sabio que nos dijo que simplemente debo esperar?, esperar a que el destino te cruce sobre un camino que ni siquiera aún tengo claro, ese camino que cada mañana cambio para mis tareas diarias porque siempre lo rutinario me ha aburrido, eso incluye las calles transitables, las historias y todo lo que hay a mi alrededor … espera esa fui yo que aún sigo pensando que si alguna persona es para mí no existirá nada que pueda evitarlo.

Hace un par de noches compre un vino para esperarte, y beberlo contigo, elegí vino porque no abra problemas si lo bebemos mañana o en una década, no se dañara sino por el contrario se hará mucho más especial, lo compre aun sin conocerte con el firme propósito que te reconoceré al menos lo suficiente como para invitarte a beberlo conmigo, está ahí aguardándote entre un cerro de ollas y bolsas, esperando pacientemente o fingiendo paciencia como quien lo compro.

lunes, 10 de marzo de 2014

Todo sobre aquel, ese, él.

A mí me gusta el chocolate mientras a él le gusta el olor de la vainilla, A mí me gusta ahogarme con palabras complicadas, porque nunca se cómo expresar lo que siento, a él le gusta callar y solo regalarme un guiño en señal que me entiende, aunque estoy segura no lo hace, ni yo misma suelo hacerlo, a él le gusta la música romántica llena de letras con sentido, a mí me gusta cualquier ritmo que haga vibrar mi cuerpo, o cualquier caricia que me lleve a hacer lo mismo, sin embargo aquí, rondando segundo a segundo en mi mente está el.

A mí me gusta atragantarme con la comida para ver si así dejo de responder con tonterías a sus preguntas, a él le gusta comer despacio y reír de mis ruborizadas mejillas, a mí me gusta cantar en la ducha de manera desafinada pero espontanea, a él le gusta aguardar en silencio y escuchar el conjunto de notas, acordes que forman melodías que destruyo con un grito. Aun así lo espero cada noche porque solo pronunciar su nombre hincha mis labios en deseos de un beso.

A mí me gusta el color en la ropa, en mis palabras, en mis paisajes, a él le gusta los tonos básicos porque así es el, primario, y adictiva mente básico, a mí me gusta volar, correr, atravesarme desbocada mente sin precaución sobre diferentes destinos, mientras él prefiere caminar mirar a ambos lados antes de cruzar y ser precavido a la hora de continuar. Pero sigue cruzándose por este escrito sin saberlo sin entenderlo sin yo misma comprenderlo.

A mí me gusta besarle, sin respirar, sin preocuparme del tiempo, abalanzarme sobre sus labios hasta sentir como se acoplan perfectos con los míos, y estallar de emoción, a él le gusta hablar, sentarse mirar al cielo y conversar hasta que mi voz torne ronca y perdernos en nuestros aromas, a él le gusta besarme la frente mientras yo me muero por besarle la piel esperando llegar a su alma. Aun así él recoge sus cosas más preciadas y las guarda en sus bolsillos y valijas pequeñas, con la tranquilidad de siempre mientras lo veo sobre mi hombro desnudo sobre la cama.

A mí me gusta subirme sobre su pecho y sentir su aroma, a él gusta cerrar sus ojos y simplemente dejarse llevar, a mí me gusta el tequila, el whisky y sus besos, a él un café en las mañanas y poco de jugo de naranja para calmar su sed, a mí me gusta sentarme en la ventana y pensar bajo el humo del cigarrillo sosteniendo un libro sobre mis palmas. Y aquí está el saliendo en silencio por la puerta dejando sus llaves de entrada sobre la mesa



 A mí me gusta reír a diario, solo por sonreír sin necesidad de un chiste, sin explicación alguna, al le gusta las reuniones serias, saludar educado, cumplir con la burocracia, a mí me gusta estar a su lado, rosar con mi pecho su espalda y dormir en su regazo, Y el hoy está aquí, marchándose de mí.